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“El Rosario, para ser bien rezado / no se ha de rezarse sólo con la boca / sino que con el corazón y con las manos” (Padre Antonio Vieira, Sermón X - María Rosa Mística. Rosario, p .6).
Édison Hüttner
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Porto Alegre /
Cultura – El INICIO
En agosto del 2000 fui estudiar en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma, Italia. Al año siguiente comencé a escribir la obra que ahora les presento... De las inspiraciones y experiencias, se crearon textos y mosaicos, testigo de señales descubiertas a lo largo del camino; la primera página escrita en una tarde de octubre del 2001; los primeros versos de Rosario: Oraciones de Octubre.
“Un día pasa rápido, / pero puede ser especial / si escuchamos / la voz de Dios” (Rosario, p. 34).
Los textos me han acompañado en Paris, Francia; después, en Asís, Italia. Y regresando a Brasil en 2003 seguí escribiéndolos:
- en las aldeas, con nativos de la Amazonia brasileña, tuve la oportunidad de pensar las palabras con calma, con los indígenas, contemplando sus danzas y gestos, el silencio de la noche estrellada, el sol de la mañana, la naturaleza intacta, el canto de los pájaros del Alto Xingu, estado de Mato Grosso;
- en las Reducciones Jesuitas de la ciudad de San Miguel de las Misiones (Rio Grande do Sul). Más específicamente en las ruinas de la antigua iglesia jesuita de San Miguel Arcángel, lugar donde las campanas, ángeles y cruces de granito dilapidadas por el tiempo, revelaron el encanto y su lugar, en la tradición mística de la Iglesia, en las páginas de ese libro;
- en la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul, en Porto Alegre, con profesores y alumnos, dividiendo el proceso de la creación, visto que los escritos creaban cuerpo y sentido.
LA OTRA MANO
En 2005 conocí a Helio Coelho Ferreira, diseñador y artista plástico, oriundo de la ciudad de Resplendor, Estado de Minas Gerais. Trabajamos juntos en la exposición “Siglos Indígenas en Brasil”, presentada en Porto Alegre; el 2008, en la publicación étnico-brasileña “Siglos Indígenas en Brasil: Catálogo de Imágenes”. En agosto de ese año, en Porto Alegre, presenté a Helio los escritos sobre el Rosario, ahora concluidos, manifestando la necesidad de la confección de imágenes a los textos. Él llevó los escritos a su taller en la ciudad de Vila Velha, en el Estado de Espíritu Santo. Después de un agotador trabajo de ocho meses, con dedicación y cuidado, entre tantos otros compromisos, diecinueve bellos íconos fueron diseñados. Bella es el arte de esa otra mano. Las expectativas fueron logradas.
En febrero de 2009, después de ocho años, queda entonces lo correcto:
Rosario: Oraciones de Octubre fue lanzado el 28 de abril de 2009, a las 18:30 hrs, en el Edificio 41 de la PUCRS, coincidentemente, el día de la Fiesta del Nacimiento de San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716).
ALGUNOS ÍCONOS Y TEXTOS DEL LIBRO
“Oh, María / Oh, buena Madre / Por eso eres madre / Brazos color estrella de la noche / nos acogen / con calor maternal / para contemplarte, / en tu regazo, ¡Madre! / En tu mirada, / para jamás abandonarnos. / Madre tan bella / Clima del cielo / Cara color de la luna de la mañana, / cuando nos acercamos, / al llegar cerca, / más cerca, / de tu corazón, rosa blanca como el rocío en los pétalos, / en tu amor, / ¡despertaremos todas las mañanas!” (Icono: Parte IV – “El Jardín” – Rosario, p. 18-19).
¡Asís! ¡Asís! / Nido en la ladera del valle / Donde fecunda la paz. / ¡Ah! Si las palomas pudieran / Llevarte a Brasil, / ¡Al bosque de jabuticabas! / ¡A la iglesia de San Miguel! (Icono: Parte VII – “El Valle de Asís”. Rosario, p.25).
INTRODUCCIÓN
En el jardín, una legión de ángeles, / Con hojas de olivo, suben a las alturas, / gesticulando y celebrando el descubrimiento / de la nueva tierra, al pie de la cruz, / escuchando el canto de sus hijos: ¡Ave, Madre!
CORO I
¡Ave, flor púrpura! / ¡Ave, centinela de las vigilias! / ¡Ave, bálsamo de las heridas! / ¡Ave, consuelo de los mártires! / ¡Ave, lágrima de la Cruz!
CORO II
¡Ave, perfume del jardín! / ¡Ave, tierra de la Sangre! / ¡Ave, pétalo de las coronas! / ¡Ave, generadora de los hijos! / ¡Ave, flor de los humildes! / Gloria, ¡Oh, Virgen del Rosario! (Icono: Segunda Parte – “Misterio del dolor”. Rosario, p.57).
CARTA DE BENEDICTO XVI
Al pasar del tiempo, envié el libro a las bibliotecas y amigos. Envié a Roma tres copias. Una destinada al P. Manuel Augusto Santos de los Santos, una al Cardenal Claudio Hummes, Alcalde de la Congregación para el Clero en El Vaticano; y otra fue dirigida al papa Benedicto XVI. Confié al primero mi deseo de que el libro llegara a las manos de Benedicto XVI. Quería que fuera recibido por el Papa pues en la época en que escribía los textos en Roma, mientras todo respiraba las luces de la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, mi deseo era ofrecer una copia a Juan Pablo II.
El primer sobre que recibí de vuelta, decía: POSTE VATICANE - 00,85 EUR” (00120 CITTÀ DEL VATICANO – 25.07.09 – CPC3). Provenía de la Congregación para el Clero y contenía una carta del cardenal Claudio Hummes, Alcalde de esa Congregación, agradeciendo el libro enviado. También en el sobre había un mensaje del P. Manuel Augusto Santos dos Santos, secretario privado del cardenal Hummes, escrito en una pequeña tarjeta, y en la cual agradecía y saludaba por la obra mariana, y de puño propio escribió: “En cuanto a lo que me pides, haré lo posible”.
El jueves 27 de agosto de 2009, llegó un sobre a la Secretaría del Centro de Pastoral y Solidaridad de la PUCRS, Edificio 17, proveniente de la Nunciatura Apostólica en Brasil (es un alto nivel de las misiones diplomáticas de la Santa Sede, equivalente a una embajada). Referencia en el sobre de la carta: CONIC 2408-2009 BRASILIA, (RS 01,00) MF02000, BRASIL correos. Remitente: NUNCIATURA APOSTÓLICA – Buzón 153 – CP: 70359970 – Brasilia – DF. Abrí el sobre y en él venía una pequeña imagen del papa Benedicto XVI. Aquí conmigo se queda.
Después, abrí la carta, con el sello de la Secretaría de Estado del Vaticano. La carta del papa Benedicto trajo muchas luces hacia el futuro; y aún más: valorizó momentos, iluminó lugares que yo creía que no eran significativos, algunos olvidados; todos los momentos son importantes.
Estoy satisfecho, por las semillas... tantas plantadas.
Que la Virgen del Rosario interceda. Que el Señor manifieste sus gracias y luces a todos.
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Édison Hüttner. Facultad de Teología de PUCRS, Brasil.