Cultura
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El Ministerio de Cultura anunció que se exigirá una licencia para que los filmes salgan al exterior. Esto, en momentos en que el afamado cineasta Jafar Panahi continúa encarcelado.


En un nuevo paso hacia un control más férreo del cine, el Ministerio de Cultura y Orientación Islámica exigirá a los cineastas iraníes la obtención de una licencia especial para poder proyectar su películas en festivales o salas extranjeras.

Si no la consiguen y envían sus cintas al exterior, "podrán ser sancionados hasta con un año de inhabilitación a filmar" en su país, advirtió el viceministro para Asuntos de cine del citado Ministerio, Yavad Shamaqdarii.

Según la agencia de noticias local Mehr, la restrictiva directiva tiene como objetivo primordial "impedir que se presenten películas iraníes que pudieran manchar la imagen de Irán en el exterior".

"Nuestros cineastas pueden dialogar con nuestro pueblo a través de sus filmes, pero atentan contra nuestros intereses nacionales si quieren comunicarse con extranjeros sobre asuntos sensibles, y vamos a cambiar esta situación", argumentó Shamaqdarii.

"Podemos confiar en nuestro pueblo, pero no se puede decir lo mismo de los extranjeros", apostilló.

Cineastas y críticos han denunciado la medida como un paso más en el intento de las autoridades iraníes de recortar las libertades y tratar de controlar una industria que, pese a las restricciones, ha logrado hacerse un hueco entre las más prestigiosas del mundo, con decenas de premios internacionales.

De acuerdo con la normativa vigente, antes de rodar todo guión debe obtener primero el visto bueno del Ministerio de Cultura y Orientación Islámica, y después debe solicitarse el permiso de distribución en Irán.

Ahora, además deberán lograr una segunda licencia especial para su proyección en el exterior.

La nueva directiva se dio a conocer escasas horas antes de que una película iraní, "no autorizada" por el ministerio de Cultura según Mehr, se alzara con dos importantes galardones en el VI Festival Internacional de Cine de Dubai.

El director Mohamad Rasulof recogió el premio a la mejor filme por Las viudas blancas, una cinta intimista que narra la historia de un hombre al que le han pedido que recorra un grupo de islas recopilando las lágrimas de sus habitantes.

El actor iraní Hassan Purshirazi se llevó la mención al mejor papel protagonista.

Las viudas blancas no es la única película vetada por las autoridades iraníes en los últimos meses que ha conseguido reconocimiento mundial.

La cinta titulada El Libro de la Ley, dirigida por Maziar Miri, tampoco obtuvo la licencia del ministerio iraní de Cultura y Orientación Islámica para viajar al extranjero.

El filme narra la historia de amor entre un hombre iraní que viaja por negocios a Beirut y una mujer francesa residente en la capital del Líbano.

Ambos deciden casarse y volver a Teherán, donde la mujer deberá integrarse en una familia tradicional de Irán.

Maziar Miri tampoco es el único director que ha visto cómo sus películas no gustaban al regimen.

Otros grandes autores, reconocidos internacionalmente, como Abbas Kiarostami o Bahman Ghobadi, han sufrido situaciones similares e incluso sus películas han sido vetadas en las salas de cine iraníes.

Más dura ha sido la suerte del cineasta Jafar Panahi, detenido a principios del presente año por las autoridades iraníes y encarcelado, al parecer por sus vínculos con los movimientos de oposición reformista.
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Fuente: EFE / www.latercera.com

 


 
 
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