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Los clérigos keniatas de todo el espectro religioso se comprometieron a no permitir que erupcionara la violencia sectaria: “esto no es una guerra religiosa y debe afrontarse desde otra perspectiva”.
Lily Mugombozi
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Kenia / Religión – Últimamente, la mayoría de los titulares de los diarios acerca de la religión en África hablan de conflictos ente cristianos y musulmanes.
Sumado a la enorme tensión desde hace meses en Nigeria, el pasado 28 de mayo en Tanzania, uno de los países más pacíficos del este de África, sufrió una ola de violencia en Zanzíbar.
Algunos miembros de un grupo auto proclamado Jumuiya Ya Uamsho Na Mihadhara Ya Kiislamu Zanzibar (Asociación para la Movilización y Propagación Islámica en Zanzíbar), quemaron dos iglesias cristianas y destrozaron otras propiedades produciendo un tremendo shock en la clase política de Dar es Salaam. La Uamsho reclama la separación de Zanzíbar de la Unión de Tanganika bajo la cual se formó la República Unida de Tanzania, dos años después de su independencia.
Mientras que los africanos del este todavía estaban tratando de sanar estas heridas, llegaron noticias de Kenia: el 1 de julio se produjeron ataques simultáneos a una iglesia católica y una evangélica en el poblado norteño de Garissa, matando a 17 personas. Este ataque se atribuyó a una serie de incidentes desde que Kenia envió tropas de Somalia en octubre para “lidiar” con los militantes de al-Shabaab.
¿Están en guerra los cristianos y los musulmanes de África?
Hace dos años, un informe del Foro sobre Religión y Vida Pública (PEW por su sigla en inglés) exploró el complejo panorama religioso en África sub-sahariana y encontró que mientras que a veces la religión a veces lleva a conflictos, en otras oportunidades, es camino de tolerancia entre los africanos.
El director de PEW, Luis Lugo, afirmó que habían decidido hacer encarar este estudio porque África sub-sahariana es “el lugar más importante del mundo en lo que se refiere al encuentro entre cristianos e islámicos. Por lo tanto si vamos a investigar temas de entendimiento y compromiso interreligioso, éste es un buen lugar para comenzar”.
Entonces: ¿qué está pasando? Muchos están en la línea de pensamiento de Amílcar Cabral, político y escritor de Guinea Bissau: “hay que recordar siempre que la gente no está peleando por ideas. Pelean por beneficios materiales, por vivir mejor y en paz, por ver sus vidas avanzar, para garantizar el futuro de sus hijos”.
Alik Shahadah, estudioso y cineasta mira a la historia: “la historia de la humanidad da testimonio de un hecho, no necesitamos de la religión para ejercer la violencia: 0.8 millones de muertos en Ruanda en 100 días; 5,4 millones de muertos en Congo; Shaka Zulú, guerra Nigeria Biafra con 1,2 millones de muertos; Etiopía 2 millones de muertos… deberíamos detenernos delante de estas cifras y preguntarnos: ¿dónde está la religión? Además, fuera de África podemos enumerar: Mao (40 millones), Stalin (20 millones) y Hitler (42 millones).
Los clérigos keniatas de todo el espectro religioso se comprometieron a no permitir que erupcionara la violencia sectaria: “esto no es una guerra religiosa y debe afrontarse desde otra perspectiva”, afirmó Adan Wachu, secretario general de Consejo Supremo de los Musulmanes de Kenia y presidente del Consejo Religioso.
El cardenal John Njue afirmó que la Iglesia católica creía “que el país no está en una guerra religiosa. Pedimos a todos los keniatas que promuevan una co-existencia pacífica”.
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